Espinar. Al pie del cañón la otra maravilla del Cusco
lunes, octubre 11, 2010 Publicado por Roberth
Espinar es una hermosa zona con bellos paisajes, abundante flora y fauna, actualmente existe una controversia en relación a la construcción del proyecto Majes Siguas II que destruiría este valioso ecosistema, que representa uno de los grandes recursos turísticos de esta región.
A continuación reproducimos el artículo "Espinar, al pie del cañón otra maravilla del Perú", publicada en la página Andares del diario la República y que consideramos muy importante para ilustrarnos del por qué de la defensa de este recurso turístico natural.
Espinar. Al pie del cañón la otra maravilla del Cusco
Cusco. El agua es vital para su desarrollo turístico defender el suave curso del río Apurímac es también defender el sueño de hacer de la provincia de espinar el epicentro de la nueva maravilla turística del sur cusqueño.
¿Cuántos siglos tardó el suave curso de las nacientes del río Apurímac para esculpir uno de los paisajes más bellos del mundo?
Sus aguas puras y transparentes se desprenden de los deshielos y bajan suavemente por el altiplano cusqueño formando tres cañones idénticos que se unen para formar un piso ecológico casi tropical cercano a los cuatro mil metros de altura.

El río se puede atravesar a pie pues su profundidad no supera el medio metro ni siquiera en épocas de lluvia. Porque en esta zona de la provincia de Espinar no llueve: graniza, y los bosques de queñuales crecen en las orillas del río y en las terrazas de los enormes farallones, mientras que los cultivos de papas nativas retan la carencia de oxígeno a una altitud prohibida para otros productos.
Miles de llamas y alpacas pastan aprovechando ese milagro de vida que viene del agua, que baja del río, que desciende del deshielo.
Será por eso que la ganadería altiplánica es el principal sustento de la población de Espinar.
El agua no sólo es el sustento del ganado y de la fauna silvestre local (venados, vizcachas, pumas, chinchillas, parihuanas, halcones, gansos andinos, patos, truchas y lechuzas) sino también de la empobrecida población local, que ve en el turismo una nueva fuente de ingresos para su magra economía.

Y es el agua el origen del imponente paisaje de Tres Cañones, la nueva maravilla cusqueña, al que se suma la cultura viva de los herederos de los Kanas, una etnia que cogobernó el Tahuantinsuyo, y que dejó decenas de espectaculares restos arqueológicos –en ambas márgenes del río Apurímac– que hoy en día sorprenden a los turistas.
Ellos, los herederos de los Kanas, son gente pacífica que, sin embargo, no se deja pisar el poncho y a la que se le sale el indio cuando algún foráneo pretende tocar su río sagrado.
Y ese temperamento de su gente se mantuvo durante el Virreinato, cuyos vestigios son media docena de bellísimos puentes coloniales y siete templos que aún conservan sus altares en pan de oro, finas esculturas y sus lienzos de arte mestizo.
A todo esto se suman sus enigmáticos bosques de piedras con siluetas de guerreros pétreos que parecen cobrar vida conforme avanzan las sombras del día. O los bosques de puyas de Raimondi que semejan enormes puntas de flechas clavadas en las cumbres altiplánicas. O las cascadas de aguas congeladas y los espejitos de cielo formados por las filtraciones de esa agua bendita que viene del deshielo.
Espinar vive y sobrevive por el suave curso del agua de las nacientes del Apurímac. Y sus pobladores saben que cualquier represa afectará gravemente su sustento de vida.

Por eso defienden el agua. Por eso apuestan por el turismo ecológico y vivencial. Por eso Tres Cañones ha sido epicentro de cuatro festivales de deportes de aventura, donde los participantes peruanos y extranjeros quedaron maravillados con un paisaje que está íntimamente vinculado con el curso del río Apurímac.
Espinar y sus tres cañones formados por el río Apurímac se proyectan como el nuevo circuito turístico del sur cusqueño.
Un esfuerzo que no afectará el medio ambiente y que servirá para mantener la imponente belleza paisajística de este rincón del Perú que hoy defiende en pie de guerra su terruño y sus aguas benditas.
Datos
Transporte y alojamiento. La ciudad de Yauli, capital de Espinar está a sólo dos horas de Cusco. El viaje se puede realizar en buses o colectivos. Cuentan con guías turísticos, cómodos hospedajes y restaurantes como para recorrer Tres Cañones y los restos arqueológicos locales.
Reserva paisajística. James Posso, fundador de la Asociación Cápac Ñan, inició la campaña para la creación de una reserva paisajística en Tres Cañones. Mientras que en el Congreso duerme el sueño de los justos un proyecto presentado por el parlamentario aprista Luis Wilson Ugarte, para declarar de interés nacional y necesidad pública la promoción y el desarrollo turístico sostenible en la provincia de Espinar.
Fuente: Andares la República.
A continuación reproducimos el artículo "Espinar, al pie del cañón otra maravilla del Perú", publicada en la página Andares del diario la República y que consideramos muy importante para ilustrarnos del por qué de la defensa de este recurso turístico natural.
Espinar. Al pie del cañón la otra maravilla del Cusco
Cusco. El agua es vital para su desarrollo turístico defender el suave curso del río Apurímac es también defender el sueño de hacer de la provincia de espinar el epicentro de la nueva maravilla turística del sur cusqueño.
¿Cuántos siglos tardó el suave curso de las nacientes del río Apurímac para esculpir uno de los paisajes más bellos del mundo?
Sus aguas puras y transparentes se desprenden de los deshielos y bajan suavemente por el altiplano cusqueño formando tres cañones idénticos que se unen para formar un piso ecológico casi tropical cercano a los cuatro mil metros de altura.

El río se puede atravesar a pie pues su profundidad no supera el medio metro ni siquiera en épocas de lluvia. Porque en esta zona de la provincia de Espinar no llueve: graniza, y los bosques de queñuales crecen en las orillas del río y en las terrazas de los enormes farallones, mientras que los cultivos de papas nativas retan la carencia de oxígeno a una altitud prohibida para otros productos.
Miles de llamas y alpacas pastan aprovechando ese milagro de vida que viene del agua, que baja del río, que desciende del deshielo.
Será por eso que la ganadería altiplánica es el principal sustento de la población de Espinar.
El agua no sólo es el sustento del ganado y de la fauna silvestre local (venados, vizcachas, pumas, chinchillas, parihuanas, halcones, gansos andinos, patos, truchas y lechuzas) sino también de la empobrecida población local, que ve en el turismo una nueva fuente de ingresos para su magra economía.

Y es el agua el origen del imponente paisaje de Tres Cañones, la nueva maravilla cusqueña, al que se suma la cultura viva de los herederos de los Kanas, una etnia que cogobernó el Tahuantinsuyo, y que dejó decenas de espectaculares restos arqueológicos –en ambas márgenes del río Apurímac– que hoy en día sorprenden a los turistas.
Ellos, los herederos de los Kanas, son gente pacífica que, sin embargo, no se deja pisar el poncho y a la que se le sale el indio cuando algún foráneo pretende tocar su río sagrado.
Y ese temperamento de su gente se mantuvo durante el Virreinato, cuyos vestigios son media docena de bellísimos puentes coloniales y siete templos que aún conservan sus altares en pan de oro, finas esculturas y sus lienzos de arte mestizo.
A todo esto se suman sus enigmáticos bosques de piedras con siluetas de guerreros pétreos que parecen cobrar vida conforme avanzan las sombras del día. O los bosques de puyas de Raimondi que semejan enormes puntas de flechas clavadas en las cumbres altiplánicas. O las cascadas de aguas congeladas y los espejitos de cielo formados por las filtraciones de esa agua bendita que viene del deshielo.
Espinar vive y sobrevive por el suave curso del agua de las nacientes del Apurímac. Y sus pobladores saben que cualquier represa afectará gravemente su sustento de vida.

Por eso defienden el agua. Por eso apuestan por el turismo ecológico y vivencial. Por eso Tres Cañones ha sido epicentro de cuatro festivales de deportes de aventura, donde los participantes peruanos y extranjeros quedaron maravillados con un paisaje que está íntimamente vinculado con el curso del río Apurímac.
Espinar y sus tres cañones formados por el río Apurímac se proyectan como el nuevo circuito turístico del sur cusqueño.
Un esfuerzo que no afectará el medio ambiente y que servirá para mantener la imponente belleza paisajística de este rincón del Perú que hoy defiende en pie de guerra su terruño y sus aguas benditas.
Datos
Transporte y alojamiento. La ciudad de Yauli, capital de Espinar está a sólo dos horas de Cusco. El viaje se puede realizar en buses o colectivos. Cuentan con guías turísticos, cómodos hospedajes y restaurantes como para recorrer Tres Cañones y los restos arqueológicos locales.
Reserva paisajística. James Posso, fundador de la Asociación Cápac Ñan, inició la campaña para la creación de una reserva paisajística en Tres Cañones. Mientras que en el Congreso duerme el sueño de los justos un proyecto presentado por el parlamentario aprista Luis Wilson Ugarte, para declarar de interés nacional y necesidad pública la promoción y el desarrollo turístico sostenible en la provincia de Espinar.
Fuente: Andares la República.












20 de octubre de 2010 06:53
Wow!!! You carry out all the beauties of Espinar. I like all the photos.